Donde las cosas funcionan. 02. La ida.

Este año hemos viajado el mismo día 31 de diciembre y lo hemos hecho vía Lisboa con la compañía TAP (Transportes Aéreos Portugueses), que sería el equivalente a Iberia en España.

Respecto a otros viajes, creo que este ha tenido muchas positivas.

– La conexión Sevilla – Lisboa – Newark me parece mucho mejor que la de Madrid o Málaga.
El aeropuerto de Lisboa está muy bien organizado y las combinaciones, al menos en nuestro caso, hicieron que no tuviéramos que esperar nada entre los dos vuelos. Más bien casi correr para cambiarnos de avión.

Además los dos vuelos eran de TAP, con lo que la facturación del equipaje en destino siempre era algo más fiable.

– La compañía TAP ha resultado ser muy agradable.
Creo que los aviones no están tan nuevos como los de Iberia pero desde luego son mejores que los de AirEuropa y similares.

El trato de la tripulación ha sido muy agradable y la comida sorprendentemente buena. Baste decir que el vuelo Sevilla-Lisboa nos dieron un desayuno y en el de Lisboa-Newark nos dieron una comida y una pequeña merienda. Y, por si fuera poco, en la comida, lo que yo tomé fue un bacalao exquisito acompañado con vino y con agua (las dos cosas). Además, al montarte, te entregan un papelito tipo boda con lo que hay para elegir en el menú.

Otro punto positivo es que el inglés portugués o el propio portugués, se entienden mejor que el inglés puro, algo interesante para los que vamos justitos de idioma.

Y también hay que destacar que, generalmente, los controladores aéreos portugueses no suelen hacer las estupideces que hacen los controladores aéreos españoles.

Pero, en cualquier caso, hacer viaje vía Lisboa me gusta más por la sencilla razón de que me gusta más Lisboa que Madrid (aunque uno no salga del aeropuerto).

– Viajar en día 31 no ha resultado ser un caos como temíamos, sino toda una ventaja.
Tanto el aeropuerto de Lisboa como el de Newark estaban muy vacíos. Especialmente el de Newark que cuando llegamos nosotros a las 15:00 (hora de USA) sólo tenía pasajeros de otro vuelo.

Eso nos permitió no esperar colas de ningún tipo: ni para recoger las maletas, ni para pasar los controles, ni para buscar nuestro transporte al hotel, ni para sacar dinero.

Yo tenía un recuerdo de Newark donde llegar al control policial de entrada era cuestión de horas. Nosotros no tardamos ni 15 minutos. Bajar por las escaleras mecánicas vacías nos provocó un extraño sentimiento de “debemos ser los últimos y todos están ya esperando el año nuevo”.

Cuando fuimos a buscar nuestro transporte al hotel ya nos avisaron que no podrían dejarnos en la puerta, que el acceso a nuestro hotel ya estaba cortado por la celebración de Fin de Año en Times Square. Pero eso, lo dejamos para el siguiente capítulo.

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