Chucki, nuestra mascota por dos días.

Este verano hemos tenido una “simpática” mascota durante dos días.

El jueves 29 de agosto, ya de noche, estaba yo sentado en la silla del ordenador cuando vi un pájaro volando por el salón. Resultó que no era un pájaro, sino que era nuestro batman particular.

Cuando ya me acerqué a gatas por el salón vi que no, que tampoco era el superhéroe, sino un simple murciélago de verano, bastante bien criado por cierto, que se nos había colado en casa.

Tras observarlo un rato, y tirarle unas cuentas fotos, el murciélago, que parecía más nervioso que nosotros, se calmó y se enganchó bocabajo detrás del mueble del salón. Aprovechamos y abrimos todas las ventanas esperando que saliera por la noche mientras dormíamos.

Por supuesto, a la mañana siguiente seguía allí la mar de a gusto, exactamente en el mismo sitio. Me miró un poco y le faltó pedirme el desayuno.

El resto del día lo pasó bastante tranquilo, hasta por la tarde, que se me ocurrió darle un cachito de pollo enganchado en un alambre (era la carne más pequeña que se me ocurría que se podría parecer a un insecto).

Al acercárselo el bicho empezó a hacer ruido y a tirarle bocados de ataque, no sin cierta gracia porque parecía que a cada bocado que daba se replanteaba si seguir atacándolo o saborearlo.

Finalmente, harto de que yo lo molestará intentando alimentarlo, se puso otra vez a volar por el salón, hasta que descubrió lo bien que se estaba dentro del conducto del aire acondicionado

Esa noche dejamos todo abierto y nos fuimos a una boda. Al llegar, efectivamente, nuestro chucki (como lo habíamos bautizado por la mañana), ya no estaba.

Pero error, lo que pasaba es que se ve que el bicho se aburría volando solo y hasta que no llegamos nosotros no se decidió a salir de nuevo a hacer vuelos rasantes por la casa.

Dado el cansancio que teníamos, optamos por echarle una toalla por encima en pleno vuelo y soltarlo desde la ventana para poder despreocuparnos de él al día siguiente.

Fue curioso lo del bichito porque, cuando le di pollo no quiso comer, pero cuando lo echamos por la ventana tuvimos que cerrarla porque se empeñaba en volver.

Saludos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *