Humanos guerreros

El ser humano es un guerrero por naturaleza. Es un guerrero que siempre ha luchado contra su peor enemigo y competidor: el propio hombre. Siempre ha sido así y así seguirá siendo.

El hombre es un guerrero cuya historia ha estado llena de alianzas (y traiciones) que solo se han formado para mejorar la lucha contra otros miembros de su propia especie; y nunca por un sentimiento desinteresado hacia el prójimo.

Las asociaciones tribales y los nucleos sociales siempre serán relaciones forzadas, equlibradas por las ventajas que reportan en la lucha contra otros grupos similares. Y así sigue siendo hoy día, y así existen esos grupos que hoy llamamos paises, regiones, provincias, ciudades y, cuando no tienen delimitación física: pueblos. Grupos todos ellos que compiten unos con otros por su superioridad y su poder. En muchos casos con métodos, armas, o violencia patentes; y en otros disimulada en buenas acciones. Pero todos quieren los mismo, lo mejor para ellos y para sus integrantes, que para eso se unieron.

Al final lo que importa son los “puntos de combate”, que no son lo mismo que las “unidades de combate”; porque es evidente que una unidad humanana vale mucho menos que una unidad de tanque, por ejemplo.

Y no hay mas que mirar la economía mundial para comprobar que los que “mandan” son los que más “puntos de combate” tienen. Y como cuando ven que alguno de sus no-aliados va a sumar muchos puntos, con por ejemplo armas nucleares, se lo impiden antes. No se crean las excusas de que lo hacen por “el bien”, un carajo, lo hacen por mantener el control sobre las “unidades de combate”, “el bien” no existe, es algo subjetivo.

Y mientras el hombre sea hombre y existan diferentes puntos de vista para esa “realidad” que percibimos, seguirá habiendo luchas y seguiremos siendo guerreros. Y todos, nos guste o no, lo llevamos dentro. Y todos, si llega el caso, lucharemos por defender aquello en lo que creemos. Y esa escasa minoría de la naturaleza que no sea capaz de hacerlo será simplemente eliminada o, al menos, mantenida como residual, porque serán los primeros en caer.

Mientras haya diferentes puntos de vista para todo, siempre habrá desacuerdos; y cuando los desacuerdos no se arreglen con palabras siempre se echará mano del palo o la quijada, primero para amenazar y luego para golpear.

Habrá excusas de todo tipo: religiosas, morales, económicas o racistas. Pero todas tendrán un mismo fin: conseguir la supremacía de su razón y sus ideas sobre la de los demás competidores, tus congéneres.

Pobres pacifistas idealistas aquellos que creen en la paz sin ejércitos. La paz no es más que el periodo entre guerras conseguido con el equilibrio de “puntos” entre los distintos grupos.

La paz solo es algo que se mantiene mientras produce tantas ventajas que es capaz de aplacar el instinto egosita del hombre, la paz solo puede mantenerse cuando todo va muy bien, porque en cuanto hay problemas cada uno, solo o en grupo, lucha por lo suyo. La tolerancia es el lujo de unos pocos que ya tienen saciadas sus necesidades.

E incluso cuando todo va muy bien el hombre desahoga su instinto guerrero en eso que llamamos deporte, y que cada vez se parece más a eso que un avez se llamó “circus”.

Los “puntos de combate” de un país están muy relacionados con su población, sus tierras y su riqueza, pero relacionados, no corelacionados. Son solo cosas que influyen en la ecuación pero que no la determinan. Un gigantesco país puede tener muchas unidades humanas de poco valor, y uno muy chico puede tener solo una unidad pero muy potente.

Los pelos de punta se le pondrán a algunos cuando lean la expresión “unidades humanas”, pero no se alarmen, eso es lo que somos cuando jugamos al futbol, cuando votamos y cuando “jugamos” a la guerra. Si prefieren nos podemos llamar jugadores o ciudadanos para limpiar nuestras ingénuas conciencias.

No querer ver la realidad no es más que una ingenuidad, alegre y feliz, pero engañosa. El hombre es un guerrero que lucha para su egosita supremacia respecto a los demás. Es un guerrero que solo se alía con otros cuando de ello saca partido y en ningún caso lo hace por un amor innato hacia el prójimo. Y esto, además, es bueno. Esto es lo que le ha permitido llegar hasta donde estamos hoy porque, la “inteligencia” sola, aplicada a buenos fines, no hubiera sido suficiente; también hacía falta el egoismo y, a veces, la violencia.

El ser humano es un guerrero, la naturaleza lo favorece así y la sociedad solo lo camufla, y cuando hace falta violencia se humaniza (*1) mediante fuerzas y cuerpos de seguridad estatales.

Y tu ¿sientes a ese animal que llevas dentro? ¿sientes ese guerrero en tu interior? ¿prefieres ser muerto antes que vencido? ¿de verdad crees que ganar no te motiva? No aplaques a tu instinto, algún día puede hacerte falta.

Afortunados nosotros que podemos luchar hoy día sin violencia, afortunados nosotros que podemos jactarnos de decir que competir no nos motiva. Afortunados nosotros. Que el destino nos salve del día en que tengamos que volver a emplear el palo.

*1: paradójico significado el que tiene aquí la palabra humaniza ¿verdad?, la vida está llena de sorpresas.

4 Replies to “Humanos guerreros”

  1. Es curioso porque no hace mucho que reflexioné sobre este tema y llegué a la misma conclusión, el ser humano es guerrero por naturaleza, es decir, aspecto que debe estar determinado genéticamente.
    Antes sí creía en una paz sin ejércitos, ahora es mi utopía.

  2. Ante tu brillante argumentación, no me queda otra que darte la razón, a mi pesar, ya sabes. Me lleva a pensar que el hombre, que se define como el único animal dotado de inteligencia, es el más necio, ya que compite consigo mismo pero no siempre por tener cubiertas sus necesidades o por proteger a sus descendientes, sino por tener poder y sentirse superior ante otros grupos, lo cual le lleva a su propia destrucción si por el camino se carga sus recursos, su planeta en este caso.

    Es cierto que no soy competitiva y ganar no me motiva, pero estoy convencida de que como dices, si estuviera en juego mi propia supervivencia lucharía, pero no sé hasta que punto la verdad.

    Que el hombre es guerrero por naturaleza, vale, aceptado, pero pregunto yo ¿justifica eso las luchas humanas y las masacres mundiales? Obviamente no.
    ¿preferirias estar del bando de los vencedores siempre?¿no influiría lo que está en juego ganar y a costa de qué y de quien?

    1. No las justifica éticamente, las justifica “naturalmente”, somos así. Es un paquete que lleva incluida la parte buena y la mala. Como todo en la vida.

      Respecto al bando, grupo mejor, en el que uno está… uno no prefería estar en lado ganador solo porque sea el vencedor; uno lo que intenta es que gane el lado en el que ya se está. Porque todos estamos en algún sitio.

      Cuando el coste de la victoria no te compensa no es que hayas perdido, es que ya tenías bastante que perder 😉

      Uh, uh, este post tiene pinta de que va estar calentito…

  3. Han pasado días de mi última intervención en este tema y ya me da pereza, porque cada uno tiene su punto de vista y como es contrario al mio, es perder el tiempo…

    Pero bueno, que sigo estando en desacuerdo contigo, y las dos sentencias que pronuncias en el comentario anterior menos aún, a lo mejor es que tú piensas ejemplos extremos a los que a mi se me vienen a la cabeza.

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