Rediseño de este blog.

Como veis el diseño de esta Web ha cambiado.

Cuando inicié esta bitácora hace unos meses intenté personalizarla fiel a mi gusto. Entonces mi falta de conocimientos de diseño, que no técnicos, me impidieron plasmar completamente la idea que yo tenía en la cabeza. Ahora, gracias a la ayuda de una amiga diseñadora, he vuelto a remodelar el sitio de manera que se parezca más a lo que yo quería. Sin embargo esta vez son la falta de medios y de tiempo lo que me ha impedido que quedé tal y como se pensó.

Poco a poco espero seguir retocándola hasta alcanzar la apariencia deseada. Mientras, amiga, discúlpame.

El resto comprended y disculpad la falta de artículos y escritos de los últimos días; espero volver a producir pronto. Mientras podéis saciar vuestra sed con las excelentes “Bitácoras amigas” y los enlaces del “Miniblog”; donde, además, yo suelo comentar con frecuencia.

Saludos a todos,

P.D.: espero que os guste más este diseño pero que también lo critiquéis a gusto, como hicísteis con el anterior, total, me va a dar igual…:-)

P.D.: vuelvo a recomendar a todos, especialmente a los cabezotas que ya lo conocen y siguen sin usarlo, el uso del navegador FireFox de la organización Mozilla ( www.mozilla.org).

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Serenidad, algo impresionante.

Hace cosa de un mes falleció un buen amigo de la familia. No pude asistir a su entierro pero no quise perderme la misa de la semana siguiente.

Me escapé un poco antes del máster pero aún así llegué tarde. Lo primero que me llamó la atención es la cantidad de gente que había en aquella iglesia tan enorme que yo desconocía. Estaba todo repleto de gente. Me fuí al final, encontré allí un asiento y lo ocupé. Desde esa posición pude observar y reflexionar. Jó, ¿cómo podía haber venido tanta gente? en las misas de difuntos (no de funeral) nunca había visto tanta asistencia. Es verdad que E. era una persona muy querida pero, verdaderamente, me asombré.

Sin embargo lo importante vendría después. Al acabar, cuando el cura dijo eso de “podéis ir en paz” añadió que la hija de E. quería decir unas palabras. Un agradecimiento a la gente por asistir pensé, pero no…

La niña, que no recuerdo su nombre, de unos veintipico años, comenzó a leer unas palabras a su padre. Con voz firme fue citando muchas de esas cosas bonitas que se dicen a los que ya no están. Con voz firme se mantuvo mientras el resto de presentes se iban conmoviendo poco a poco. Y es que las palabras dejaron de ser comunes para ser detalles muy concretos de la vida y la forma de ser de E. Yo no me suelo emocionar y recuerdo que mientras estaba allí escuchando pensaba: “joder, tengo un nudo en el estómago y soy yo ¿cómo debe estar ella?”.

Poco a poco a hubo gente que se fue saliendo emocionada, o que buscaban alguna esquina apartada donde serenarse. Pero no acabó ahí, de repente la niña dijo: “Y ahora papá voy a dedicarte una canción de esas que tu tienes. He estado revisando tus discos y he escogido este bolero* de Pasión Vega que se que te gusta…” Supongo que todos pensamos que leería la letra pero ante mi asombro la niña comenzó a cantar con voz firme desde el atril de las lecturas.

Fue simplemente impresionante. Poca gente podía contenerse y, si bien es cierto que en esos momentos la congoja es contagiosa, no hay que olvidar que ahí estuvo esa niña: hablando y cantándole al padre que hacía una semana acababa de enterrar. Ella lo hizo como su padré le enseñó: pensando con la cabeza y no con el corazón.

A la salida di los pésames oportunos, saludé a los conocidos y me fuí a mi casa sin dejar de recordar por el camino lo que acababa de ver.

Solo me queda opinar que además de lo impresionante y bonito del hecho hay que recordar que todas esas cosas que se le dicen a los difuntos conviene decirlas también en vida. Que no digo que luego no sirvan pero por si acaso.

Saludos.

* no estoy seguro de si era ese estilo de canción ni si era esa cantante, pero no creo que importe.

P.D.: con esto espero haber complacido ya a algunos. 😉

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