Si yo fuera alcalde… contrataría a mis amigos.

Si yo fuera alcalde contrataría a mis amigos y conocidos, y les daría puestos de resposabilidad de libre elección.

Pero estoy diciendo “a mis amigos y conocidos” no a “todos mis amigos y conocidos”. Eso significa que solo delegaré, cuando pueda porque el cargo así lo permita y sea de elección directa, en personas que ya conozco y en cuya valía y capacidad confio. Y creo que es lo normal. Si el pueblo, el resto de la gente, ha decidido que les gustan las cosas que tu propones ¿qué vas a hacer? dejar en manos de desconocidos tus proyectos… ni hablar.

Existen muchos amigos con los cuales uno se lo pasa bien, son de confianza y son buenas personas, pero eso no debe mezclarse con el trabajo o la responsabilidad. A algunos de mis amigos o conocidos jamás les daría un cargo, porque no me gusta su forma de trabajar, porque no los veo capacitados o porque piensan distinto (y el proyecto elegido ha sido el mío no el suyo) y eso no significa que debamos dejar de ser amigos, y si les falta dinero se lo doy del mío no de todo el mundo.

Así que no se lleven las manos a la cabeza, creo que soy mucho más honesto que otros políticos que hacen los mismo pero sin cumplir esa pequeña, pero importante, distinción.

Y les digo más, ya sé a quién pondría en asuntos sociales, en sanidad, a medias en urbanismo, en deportes, existen algunos candidatos para educación, tengo casi repartido medioambiente y limpieza pública, está claro a quién quiero en administración, no tendría duda de a quién querría en justicia, ciencia-investigación y desarrollo lo veo casi claro, y tendría que pensar en a quién delegar industria, turismo, seguridad y el resto de áreas que me falten.

Y además también tengo muy claro que las personas son humanas y fallan pero eso no está reñido con dimitir o cesar. Que alguien se equivoque, lo reconozca y deje su cargo para que otro intente hacerlo mejor es algo que en España está mal visto y eso debe acabarse. Hay que alabar a aquellos que lo intentan y no menospreciarlos por desistir, o por ser cesados, si no todo lo contrario. Reconocer un fracaso no es ser un fracasado ni eso es ninguna catastrofe.

Por otro lado habría que depurar la administración y hacerla mucho más transparente. Eso ya no es un problema de Sevilla es un problema de toda España.

¿Qué es eso de los interinos “de por vida”? ¿qué es eso de las empresas públicas que hacen compentencia desleal a las privadas llámense Dapp o Egmasa? ¿cómo es posible que la gente trabaje allí como si fueran funcionarios pero no hayan aprobado oposiciones?

En resumne que sí, que contrataría, cuando pudiera, a gente que ya conozco pero solo cuando a mi me pareciese bien, no por compromiso y no para siempre. Y a todos ellos se le exigiría que hicieran lo mismo.

No creo que sea nada malo asumir la realidad. Y desde luego no creo que nadie de los que me conoce dude de que tengo suficiente poca mano izquierda para cumplir lo que digo sin problemas.

Saludos a todos futuros lectores… perdón electores.

P.D.: creo que con esto cumplo mi compromiso de inaugurar esta sección antes del mes prometido.

6 Replies to “Si yo fuera alcalde… contrataría a mis amigos.”

  1. Buen comienzo para esta sección, con una propuesta impactante por su sinceridad.

    La verdad es que estoy muy de acuerdo contigo, aunque a mi me sería muy dificil llevarla a cabo, puesto que aún sabiendo perfectamente en que amigos puedo delegar y confiar y en cuales no, no me gustaría verme en esa situación. Pero como no tengo aspiraciones políticas, no hay problema.

  2. Totalmente de acuerdo con todo.

    Aunque pienso igual que Laura, seria una situación muy delicada.

    A nadie le gusta que le digan que no esta capacitado para algo, o que no te gusta su forma de trabajar. Perderías muchas amistades, aunque eso si… descubrirías quienes son realmente amigos y quienes solo conocidos.

    Y pensandolo bien, quizas aquellos con los que fuistes sincero, que aceptaron tu decisión, ly se mantuvieron en su sitio… sean los que se encarguen de tapar esas areas que te faltan.

  3. Sobre lo de dimitir, pregunto:
    te refieres a fallos gordos en los que tu política queda en entredicho? o incluso al primer fracaso no grave?
    (ya sé que esto no es la esencia del texto, pero tengo curiosidad)

  4. Yo estoy de acuerdo con los anteriores; es un marrón lo mires por donde lo mires. Pero y si llega el momento en que hay un puesto libre para el que tienes el amigo perfecto pero te llega un curriculum de alguien que está más preparado que tu amigo/a? pasarías de eso también? te liarías la manta a la cabeza y escogerías a tu amigo? o elegirías al más “preparado”? que harías?

  5. Raquel, con lo que yo he criticado los exámenes (por lo mal que se me daban, claro) al final he llegado a convencerme de que son una de las pocas formas “justas” de valorar a la gente. Pero, ante la duda, por muy bueno que sea el currículo de alguien siempre me fiaré más de lo que yo conozco que de lo que otro me cuenta en un papel. Además que menudas sartas de mentiras hemos visto por ahí no??

    Otra cosa es que venga con referencias (que no recomendaciones) de auténtica confianza.

  6. Esther,

    En lo de dimitir me refiero a cosas graves o acciones o actitudes que yo considere que no han estado a la altura de lo que se esperaba. No tanto por los errores como por la ética. Los errores, con sistemas de calidad y controles, pueden reducirse y mejorarse para otras veces pero la falta de ética o la mala fe o el afan de lucro eso no tiene perdón. Bueno tiene perdón pero también cesión o dimisión.

    Si uno deja de intentarlo al primer revés es que no tiene la misma confianza en uno mismo que la que le han dado los ciudadanos ¿no?

    Espero que eso haya resuelto tus dudas.

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