La alegría de estar triste

Siempre me ha llamado la atención la sensación de tristeza que me inundaba cuando alguna vez tenía que despedirme de alguien con quien estaba a gusto: un amigo, una pareja, un animal. Una sensación como digo de tristeza pero que, con un poco de razón, pasaba a ser de alegría. Alegría porque estar triste por alejarse de esa persona es la prueba de que se estaba bien con ella. Es la prueba del buen rato pasado, es la prueba de la felicidad vivida. Y desde luego la felicidad vivida es una muy buena razón para estar alegre.

Uno podría estar alegre de dejar atrás a una persona de la estaba harto o simplemente incómodo o cansado, pero en absoluto es comparable con lo que se siente cuando uno piensa en lo afortunado que es por estar triste ante una despedida. Cuanta gente habrá por ahí sin poder sentir pena por ello, cuanta gente sola que no podrán añorar lo vivido ni podrán disfrutar pensando en la siguiente cita, la siguiente quedada, el siguiente encuentro, el siguiente abrazo o el regreso.

No vale igual alegrarse por dejar de sufrir que entristecerse por dejar de disfrutar: vale mucho menos.

Irse triste de un sitio es una fortuna, lo contrario no es más que un espejismo.

¿Qué piensan ustedes? ¿siguen pensando algunos que no soy tan práctico como creían?

Un saludo.

P.D.: y eso puede aplicarse a muchas otras situaciones.

4 Replies to “La alegría de estar triste”

  1. bueno, bueno, sí, eso es ser práctico…optimista más bien. Que me siento triste, pues le doy la vuelta a la tortilla y convierto rápidamente ese sentimiento en alegría, jeje. Espero que nos cuentes cómo lo haces.
    A mí, en estos casos, aunque consiga engañarme la razón y termine viendo el lado positivo del asunto, nunca se me va esa sensación de tristeza, de ausencia.
    De todas formas, si echas tanto de menos a los ingleses (que yo sé que lo dices por eso, jejejeeje) no te entristezcas, volverán algún día. :-))

  2. Veo que no te convenzo demasiado pero estoy seguro que algún día conseguiré que sientas lo que digo, en serio. :-).

    Respecto a tu comentario personal sobre los ingleses… se ve que en la bbq te has contagiado un poco del incómodo humor de algunos… touche 😉

  3. Jajaja, los ingleses han marcado mucho a Darío la semana pasada…(de todas formas ya nos explicará públicamente a que se refiere con “incómodo humor”…).

    Volviendo al tema, estoy totalmente de acuerdo contigo, además eso lo he pensado en más de una ocasión. Por ejemplo, a veces me acuerdo de amigos a los que he dejado de ver y me pongo triste, pero entonces me doy cuenta de que eran realmente amigos de verdad que me importaban mucho, pero no me había parado a pensarlo hasta ese momento. Y entonces te invade esa extraña sensación de bienestar que tú dices, aunque no llegue a ser alegría del todo, mas bien es una sensación agridulce.

    P.D: Y por supuesto que sigues siendo el “practicoman” de siempre, no cabe duda jajaja.

  4. Lo siento, me estoy metiendo de intrusa en esta página, pero no lo puedo evitar. Tus árticulos me parecen de lo más interesantes. Te doy toda la razón en este, yo en muchas ocasiones he sentido la alegria y el descanso al dejar a una persona con la cual me sentia incómoda, y otras en las que no queria que se terminase nunca ese momento, y te sientes triste por ello, pero a la vez sabes que habrá otro encuentro en el que volverás a sentir y disfrutrar como ese mismo día.
    Mi mas sincera enhorabuena por tus razonamientos.

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