Donde las cosas funcionan. 05. Cosas que me gustan de USA.

Jueves, 7 de julio del 2011




Cuando a uno comienza a gustarle Estados Unidos, un país por el que una vez tuvo tantas reticencias, no lo hace porque admire sus rascacielos, el tamaño de sus ciudades, su hegemonía o las cosas famosas que puede encontrar allí. Lo hace porque, a cada paso que da, encuentra montones de pequeños detalles que lo van conquistando poco a poco.

No importa si paseas por una ciudad o por un pueblo, no importa si es un barrio bueno o malo, en todas partes encuentras muchos detalles que no entiendes porqué no son así en España.

Y creo que todos estos detalles se podrían explicar con sólo dos principios básicos:
- Allí está muy presente la idea de que las cosas (materiales o no) deben funcionar y de que además, las materiales, deben estar hechas para durar.
- En general, la gente es más civilizada, tienen un mayor respeto por los demás.

Con sólo esos dos motivos ya se explican los pocos pero llamativos ejemplos que pongo a continuación. Sé que es probable que algunos de esos ejemplos puedan encontrarse también en España, no puedo negarlo. Pero lo que sí puedo asegurar es que no están presentes en la misma proporción.


Zona de silencio.
Ej. 1: Zonas de silencio en el parque.
La foto inicial de este artículo muestra un pequeño aviso en una zona de Central Park indicando que esa zona es de descanso. No se permiten ruidos ni música. Y, hasta donde yo he visto, la gente lo respeta.


Solicitud de silencio.
Ej. 2: Silencio a la salida del bar.
Un cartel en la puerta de un pub solicita de forma muy educada que, por respeto a los vecinos, por favor no se haga ruido a la salida ni en la calle.
Seamos sinceros, en España sería raro encontrar algo así (y que se respetara) pero, de encontrarlo, apuesto a que la solicitud sería para evitar que multen al bar, no por respeto a los vecinos. Me imagino que aquí pondrían algo así "Por favor, para evitar que los vecinos se quejen no hagan ruido en la puerta." o "Por favor, para evitar que multen al local, no formen escándalo fuera."...


Kiosco de comida en el parque.
Ej. 3: Limpieza alrededor de los kioscos de comida.
Ves el suelo alrededor de un kiosco de comida y no ves un sólo papel en el suelo. Y, además, si te fijas, ves que las sombrillas del kiosco no sólo hacen publicidad suya sino que solicitan que se mantenga limpio el parque.
No importa si el kiosco es este o es del Museo de Ciencias o es el de Times Square, simplemente es que la excepción es que la gente tire las cosas al suelo.



Bocas de agua en el escaparate.

Ej. 4: Bocas de agua en el escaparate.
Así de sencillo, si las bocas de agua tienen que estar donde está el escaparate, se ponen y punto.
No se ve una chapuza. No han puesto las bocas en otro sitio para respetar el escaparate y tampoco han hecho un mal agujero. Simplemente las han puesto bien puestas. No sé que solución le hubiéramos dado aquí pero me imagino varios posibles escenarios tratando de que nos dejen poner la boca en otro sitio, tratando simplemente de dejarla dentro sin salida por el cristal, poniéndola pegada pero fuera del escaparate, etc.


Escalones del metro.
Ej. 5: Acero en las construcciones.
Esto se nota especialmente en las estaciones de metro. Muchas de ellas no son bonitas, pero se ve que son antiguas y que han aguantado el paso de los años perfectamente ¿cómo? usando materiales duraderos.
Estoy convencido de que construir los escalones de hierro y acero es mucho más caro que hacerlos de ladrillo y ponerles al final una banda antiresbalones, pero si hay algo que me gusta de las estaciones de Nueva York son sus escalones a prueba de desgaste.


Normas de visita.
Ej. 6: Respecto por los monumentos en memoria de los caídos.
Podemos discutir si las guerras son justas o no, necesarias o no, pero lo que nadie puede ni debe discutir es que las personas fallecidas en una guerra merecen un respeto, y eso es simplemente lo que se pide aquí.
Claro que un cartel como este, aquí en España, no haría más que avivar las discusiones entre fascistas y republicanos, que parece que jamás llegarán a entender que el perdón y el olvido es necesario si no queremos estar peleándonos de por vida.


Lavadora.
Ej. 7: La lavadora gira de forma compensada.
¿Por qué las lavadoras de aquí tienen el eje de giro paralelo al suelo, necesitando esos enormes contrapesos y terminando siempre descompensándose y "andando" por las cocinas y los lavaderos? ¿por qué las lavadoras de Estados Unidos tienen el eje de giro perpendicular al suelo, evitando cualquier descompensación y no necesitando pesados contrapesos?


Rodamientos en la cortina de ducha.
Ej. 8: La cortina de la ducha tiene rodamientos..
Esto creo que esto ya es más frecuente en Europa pero no deja de ser curioso.


(2011-08-16) Añado unas nuevas fotos de las bañeras de una pieza.
Imagen frontal de la bañera.

Imagen trasera de la bañera.
Y lo que es muy práctico, pero no tengo fotos propias, es la forma de construir la bañera o la ducha. La bañera no incluye sólo la bañera en sí, sino las tres paredes que la rodean. De ese modo, cuando se coloca en la casa es una única pieza hermética, con sólo las aberturas necesarias para los grifos y el desagüe. Así es más limpia y no hay problemas con los azulejos y las grietas que siempre acaban apareciendo al caerse la masilla. (Foto externa 1, Foto externa 2, Foto externa 3.)


Además de todo esto podríamos hablar del triturador de las cocinas, del diferente sistema de control de las zonas azules de las ciudades, de la aspiradora centralizada, de la anchura de las aceras, de las calles y de las autopistas. Todo cosas sencillas que por alguna razón aquí no se hacen igual.

Y junto con todas esas pequeñas cosas, una sensación general de confianza y de que sabes que las cosas van a funcionar. De que si alguien te dice que tus maletas van a llegar en 2 horas van a llegar en dos horas, de que si tienes una reserva de coche de gama media y no quedan, simplemente te van a dar uno superior sin ningún tipo de reparos ni coste adicional, de que si nieva los quitanieves van a limpiar la carretera.

Ojalá con el tiempo esa sensación siga igual allí y no se convierta en la desconfianza actual que tengo en España cada vez que hago una reclamación, cada vez que voy a una administración, cada vez que pido una información.

Donde las cosas funcionan. 04. New Year's Eve en NY.

Domingo, 13 de febrero del 2011


(Imagen del momento de Fin de Año, todas las lucecitas que se ven son pantallas de cámaras de foto y vídeo.)

(Al final del texto hay un mapa y un croquis explicativo de los controles de las calles.)


Nueva York en Fin de Año, en Times Square: una y no más.

Hasta poco antes de este viaje a los Estados Unidos, yo no sabía que pasar el Fin de Año en Times Square congregaba a un millón de personas y que salía en los telediarios.

Ajustamos mucho el día de salida de nuestro viaje para pode aprovechar esta ocasión y vivir allí esa experiencia. Por eso, nada más llegar al hotel y cambiarnos de ropa, sin ni siquiera deshacer las maletas, volvimos a bajar a la calle dispuestos a buscar un sitio en Times Square para ver caer la bola de Fin de Año.

La cuestión es que, cuando nosotros bajamos a la calle, no eran más de las seis de la tarde y, aunque nuestro hotel estaba en la calle 44, en el mismo Times Square, tuvimos que salir a la 6ª y recorrer andando todas las calles hasta la 59.

Es decir, que, seis horas antes del Fin de Año, tuvimos que alejarnos andando 0´6 millas (un kilómetro), porque la policía ya no permitía el paso a la 7ª desde ninguna bocacalle. Sólo permitían el acceso a aquellas personas que eran residentes o que iban a un local concreto dentro de esa manzana (como habían hecho con nosotros para dejarnos llegar al hotel).

Estamos hablando de más de 14 calles (de la 44 a la 59), con dos ó tres cruces en cada calle (los de cada calle con las avenidas 6ª, 7ª y Broadway). Un total de al menos 36 cruces, con 4 controles en cada cruce (uno por calle del cruce). (Total, más de 150 controles de policía.)

Andando por la 6ª, preguntamos en muchos de esos controles y en todos nos dijeron lo mismo, que el acceso libre ya estaba cortado, que teníamos que ir más atrás. Y así fuimos, hasta llegar, como digo, a la 59, a Central Park.

Allí, por fin, a un kilómetro de distancia de Times Square, avanzamos por la 59 y nos dejaron pasar el control que daba acceso a la 7ª y ver a lo lejos, muy a lo lejos, la plaza.

Me resulta muy difícil explicar lo que sentía en aquel momento. No entendía que hacía esa gente allí.

Cuando le preguntamos al policía de la barrera si podríamos avanzar algo más, nos dijo que no. Cuando le preguntamos si desde ahí se vería caer la bola, nos dijo que lo dudaba. Cuando le preguntamos que qué hacía entonces la gente allí, nos dijo que disfrutar del ambiente, de la fiesta.

No podía entenderlo. Vamos a ver señor mío estamos a más de un kilómetro del sitio, seis horas antes de que empiece, a una temperatura de 5 grados y bajando ¿y la gente va a esperar aquí, de pie, las seis horas sólo para disfrutar del ambiente?

Si hubiera sido la fiesta de mi vida, si hubiera gente disfrazada, si hubiera música, no sé, si hubiera... simplemente algo más. Lo hubiera podido entender pero, así, no.

Si volvía al hotel, ponía la tele sin sonido y abría la ventana, estaría viviendo más el ambiente que allí. ¿Qué sentido tenía aquello?

Obviamente eso fue lo que nos planteamos. Nos pusimos de puntillas intentando ver algo tras la gente y las vallas y averiguar porqué no nos dejaban avanzar a la siguiente manzana de la 7ª. Recorrimos todo el perímetro de vallas de nuestro recinto para conseguir una vista mejor, pero créanme, a un kilómetro no se puede mejorar mucho.

Al final decidimos esperar unos minutos y luego irnos, y cuando casi nos íbamos para buscar otra alternativa, empezaron a dejar pasar gente hacia la 58. Cada vez entendíamos menos. Si el policía nos acababa de decir que no se podía avanzar más ¿por qué ahora dejaban paso?. Obviamente no nos íbamos a preocupar de eso en ese momento, simplemente nos pusimos a la cola de la masa de gente y empezamos a avanzar hacia la abertura de la valla.

Nunca supimos porqué el policía nos dijo eso. ¿Lo hizo queriendo en un intento de desanimar a la gente? ¿No entendió nuestra pregunta? ¿No entendimos su respuesta? Sólo sé que a partir de ese momento, empezamos a avanzar.

La dinámica siempre era igual. Cuando en el recinto-manzana siguiente ya había poca gente, en el anterior la policía abría un hueco en la valla para una o dos personas y la gente pasaba poco a poco por él. Los recintos nunca estaban repletos y la gente era bastante cuidadosa, pero aún así la policía los mantenía completamente a raya. En el momento en que a alguno se le ocurría correr, cerraban el paso.

"Don´t push. Take it easy." Era la frase que repetían continuamente. De ese modo, veías a la gente andar rápido y con disimulo para intentar posicionarse bien en la cola de avance, pero nadie corría.

Entiendo a la policía. Si seis horas antes ya se estaban empezando a llenar 40 o 50 recintos como ese por toda la zona, cualquier altercado significaría un caos de miles de personas. De ese modo, pasara lo que pasara, todo estaba muy parcelado.

De manzana en manzana llegamos en menos de una hora a la 52. Es decir, avanzamos 7 manzanas y allí nos quedamos. Con el café Rosie O'Grady's a la derecha y el Hotel Sheraton a la izquierda. Sólo nos quedaban 5 horas de espera, de frío y de cansancio de pie, a más de medio kilómetro de la bola de Times Square.

En ese momento yo ya dejé clara mi postura: ya lo hemos visto, ya sabemos lo que hay. Yo por mi me voy a pasar el Fin de Año a otro sitio. Ya sea el Central Park, con sus fuegos, ya sea el hotel escuchando la fiesta por la ventana, ya sea donde sea. Pero cinco horas de espera de pie, sin poder comer, ni beber, ni ir al baño, sólo por si a lo mejor veíamos de lejos caer una bola que no sabíamos ni donde estaba exactamente... si te hace ilusión, y quieres, nos quedamos. Y nos quedamos, claro, ¡es una vez en la vida!. (Lo que hace el cariño.)

Y así pasaron los interminables minutos de las cinco horas. Cada vez con más frío, cada vez con más dolor de pies. Cada vez más hartos de algún grupo de pesados que no dejaba de chillar (que no de animar) y, al final, incluso sentándonos en el suelo helado.

Nosotros éramos turistas, era nuestra primera vez, queríamos saber qué se veía, qué se hacía, pero, esas miles de personas que ya lo conocían ¿qué hacían allí?. Desde luego una de las cosas en las que no puedo decir que United States sea mejor que España es en pasar el Fin de año. Creo que nunca lo llegaré a entender.

Durante todo ese tiempo la poca diversión que hubo fue:

- Alguno que se asomó por un balcón y saludo a la gente de la calle (mientras él estaba en una fiesta en un piso calentito).

- Algunos con gorros y pelucas que sí tuvieron gracia gaditana.

- Los últimos 60 segundos de cada hora, los luminosos de Time Square mostraban una cuenta atrás y decían "Ya sólo faltan 5 horas", " Ya sólo faltan 4 horas" y la gente hacía en alto esa cuenta atrás. (Parecía que disfrutaban regodeándose en su espera.)

- Cinco minutos antes del Fin de Año salió al balcón el cantante de la fiesta del local Rosie O'Grady's, sacó fuera los altavoces y cantó "New York, New York". Reconozco que ese momento fue emotivo y que se sintió la unión y el orgullo de la gente por estar allí. (Pero tampoco entenderé nunca porqué ese hombre esperó tanto. Llevábamos allí ¡cinco horas!. ¿No podía haber salido antes?. Puedo asegurar que llegué a pensar que, después todo lo que habíamos esperado, el tipo nos iba a joder el Fin de Año con la canción.)

Y por fin, Fin de Año en Times Square: una bola verde baja de un edificio, la gente hace más fotos y vídeos que mirar la bola. La bola llega abajo. Las parejas se besan, algunos gritan un poco, se abren todas las vallas y la gente se va.

Como lo cuento. En 10 minutos se había dispersado el personal y, con todos los controles que había para entrar, no había ninguno para salir. Es más, la policía nos achuchaba para dispersar a la masa.

Nosotros, como es natural (y porque allí estaba nuestro hotel), aprovechamos el momento y nos acercamos a Time Square. Allí sí que se veía que había habido una fiesta. Habían tirado confetis, había un escenario, a la gente le habían dado gorros de fiesta y una especie de globos brillantes. Y todo sólo por llegar dos horas antes. (Esperar ocho en vez de seis.). No sé si por dos horas más merecerá la pena pero... 8 horas. Creo que ni en la Semana Santa de Sevilla, ni en El Rocío (que ya son fanáticos) esperan tanto.

Así que sí, yo pasé el Fin de Año 2010-2011 en Nueva York. En lo que se puede considerar Time Square.

Yo lo pasé y ustedes no, pero créanme que no pienso volver a repetir.

Les dejo unas fotos ilustrativas. (De izquierda a derecha.)

- La gente que se veía delante nuestra y lo lejos que estaba Times Square. (La bola que luego cae casi no se ve. Es el punto blanco que está un poco por encima de la parte iluminada del edificio del fondo. ¿Muy lejos verdad?)

- La gente que se veía hacia atrás nuestra (es decir más lejos que nosotros de Times Square).

- Como se veía la bola de Time Square en el momento del Fin de Año usando un zoom de 300...

- El primero de los recintos a los que accedimos (el de la calle 59). Casi vacío.


Vista hacia adelante.Vista hacia atrás.

Vista de la bola con zoom.Recinto inicial.

Les dejo una imagen y un croquis para que se hagan una idea mejor de como se organiza el asunto de las calles, los controles y los recintos que se crean.

Mapa de la zona.

Esquema de los controles.

Donde las cosas funcionan. 03. La llegada.

Sábado, 29 de enero del 2011


Cuando llegamos al mostrador de "Ground Transportation" del aeropuerto, ya nos informaron de que la llegada a nuestro hotel estaba bloqueada.

Sin embargo, sin llegar a entender perfectamente lo que el hombre nos explicaba y, considerando que ese transporte estaba pagado desde España, nos dio nuestro "voucher" y nos indicó a donde debíamos dirigirnos para que nos llevaran.

Y aunque, en previsión del caos que habría (y no hubo) en el aeropuerto, habíamos contratado el transporte para dos horas más tarde, no tuvimos ningún problema y apenas tuvimos que esperar.

Llegamos al mostrador y menos de diez minutos estábamos montados en nuestro minibús (shuttle) para llevarnos al hotel.

Nosotros éramos los últimos en montarnos, así que yo pasé delante, al asiento de al lado del conductor. Este hizo un pequeño recuento de los pasajeros y de los destinos, y nos fuimos.

En total, creo que éramos nueve personas en las tres filas traseras y yo delante con el conductor. Y teníamos unas 5 paradas que hacer. No nos enteramos de cual era el orden de las paradas, aunque el conductor comentó de nuevo algo sobre los problemas para llegar a algunos hoteles.

Como recién llegado con bastante poco oído, no quería dar pie a que el conductor se me pusiera de charla. Así que durante ese viaje no hice ninguna foto y estuve calladito disfrutando de la llegada.

Tardamos cerca de una hora en llegar a New York y empezar a soltar gente (lo que nos llevaría otra hora). El conductor no se puede decir que condujese mal ni que fuera muy rápido, pero una vez que llegó a la ciudad sí que estaba un poco impaciente con el resto: algún adelantamiento por el carril con nieve sin limpiar, algún semáforo ajustado, un "¿Vas a irte ya? ¡Esta zona está reservada sólo para el parking del hotel!" y siempre, en cada semáforo, un continuo escribir mensajes en uno de sus dos móviles.

Pero la verdad es que con nosotros era amable y el viaje no se me hizo pesado. Bien es cierto que estuve entretenido fijándome y recordando como son las cosas allí. Viendo New York desde lo lejos y al fin, al llegar a la ciudad, viendo todavía los restos de la famosa nevada de unos días antes: algunas calles completamente cortadas porque todavía no se habían limpiado, casi todas con al menos un carril no disponible, en todas mucha nieve y barro helado de pasar los coches, y muchos coches aparcados enterrados en un montaña blanca.

Creo que en una de las últimas paradas antes de la nuestra, estuvimos por el barrio de Harlem. Allí, en una esquina donde sólo se veía gente de color, se bajo una chica 100% caucásica que no iba a ningún hotel. Me resultó un poco raro, pero me imagino que no sería más que una estudiante que vivía por allí.

Después de eso, cuando sólo quedábamos cuatro o cinco pasajeros, el conductor, antes de arrancar, se volvió a todos y nos dijo algo así como: "Ok, ya sólo quedan los hoteles del centro. Times Square ya está cortado y no creo que pueda llagar hasta allí. ¡Pero vamos a intentarlo!". Su tono de voz lo dejó claro, aquel joven de color que debía estar deseando acabar el turno e irse a su casa a pasar el fin de año, mostró la buena disposición americana a hacer bien su trabajo. Si no se puede no se puede, pero al menos hay que intentarlo. (Sí, ya sé que era su trabajo y que es lo que habíamos pagado y que es lo que se esperaba pero, seamos sinceros, había muchas formas menos profesionales de enfocar ese problema.)

Minutos después de eso, nos toco bajarnos a nosotros, "mela jotel" (se escuchó). Y ahí ya sí nos explicó más claro: "Esto es Broadway, a partir de aquí está todo cortado. Esto es lo más cerca que puedo dejaros. Vuestro hotel está sólo a dos manzanas cruzando en esa dirección."

Nos bajamos, nos dejó las maletas, le dimos las gracias sin propina (porque nadie más se la había dado) y nos pusimos a andar.

Había gente, todavía no mucha, pero había gente. Y, sobre todo, lo que había era mucho ajetreo y movimiento de gente intentando pasar las barreras de policías. Como es natural, en esos momentos no nos queríamos entretener mucho haciendo turismo, íbamos a lo que íbamos, al hotel. Pero no nos quedó más remedio, en nuestro camino había una de las muchas barreras de policía que se veían por allí, así que nos acercamos a donde estaba el tumulto de gente queriendo pasar y preguntamos cómo llegar al hotel.

Fantástico, tuvimos que enseñar nuestra reserva pero el policía que controlaba la barrera nos explicó que podíamos pasar y nos señaló a otros policías que estaban cacheando gente para indicarnos que, cuando terminaran con ellos, nos tocaba a nosotros. Esperamos un par de minutos mientras el policía seguía atendiendo a otras personas que también querían pasar y que, a diferencia de nosotros, no podrían...

Cuando acabaron los del cacheo, como el policía seguía avasallado por la masa que intentaba pasar, le hice una seña, me miró, miró a sus compañeros, que ya estaban libres y, efectivamente, nos dejó pasar con todos nuestros bártulos por un hueco minúsculo para que el resto de gente no se colara.

Una vez dentro de ese minirecinto de vallas, otro policía, nos preguntó de nuevo adonde íbamos y volvió a mirar la reserva del hotel. Otro se disculpó y nos dijo que teníamos que abrir las maletas. Nada más abrir la maleta allí, en medio de la calle, en el suelo, y ver la de ropa que salía por todas partes, me permitió cerrarla sin mirar nada más; pero cuando me disponía a seguir (pensando que ya habíamos acabado), me paró para decirme que lo sentía pero que también tenía que abrir la mochila.

Todo muy al estilo de allí: si las reglas dicen que hay que revisar todas las bolsas, el policía las revisa todas. Lo hará con más o menos detalle, pero abrirlas las abre todas.

Eso sólo fue el principio, el camino a nuestro hotel consistía en andar dos manzanas y pasar tres cruces de calle y en cada cruce había dos controles de vallas, dejando libre lo que es el cuadrado del cruce. Supongo que eso ya lo sabía el policía que nos atendió en la segunda valla y que por eso, tras mirar de nuevo nuestra reserva, nos dijo: -follow me- y nos llevó hasta casi la puerta del hotel, abriéndonos los controles como si fuéramos VIP que llegan a Time Square. Él, a los policías, les iba diciendo "van al hotel Mela", pero eso no lo sabían el resto de personas normales que nos miraban desde Times Square, esperando detrás de las vallas.

Por desgracia, cuando nos dejó en el hotel Mela, que realmente está a 30 metros de Times Square, le preguntamos con picaresca española y cara de pena, si luego podíamos volver por ese camino a la plaza (para el fin de año, claro) y nos respondió con una buena sonrisa americana "No, tenéis que ir hasta atrás, hasta la 52 para poder pasar." (-Como el resto de mortales- le faltó añadir...)

Miramos de nuevo hacia la plaza, vimos de nuevo a todos los policías y a la gente esperando tras las vallas, y se acabaron nuestros 15 minutos de sentirnos famosos. Habíamos llegado al hotel.


PD1: Siento no haber puesto ninguna foto mía pero nuestra cámara chica no funcionaba cuando llegamos y la grande estaba en una de las bolsas. Sólo puedo decir que los controles y la cantidad de policías eran realmente impresionantes.

Dejo algunas fotos ilustrativas de la revista Life. Los pasillos vacíos que se ven entre la gente, es por donde pasamos nosotros.

PD 2: El shuttle que nos llevo al hotel tenía en el salpicadero delantero dos tomas de corriente (de las de encendedor) y una de ellas con interruptor.

Primero pensé que era para poder cargar dos móviles, pero luego vi que la toma con el interruptor tenía un simbolito de una taza. Y es que, en una toma se pone el móvil (o lo que sea) y en la otra se enchufa un vaso de café especial. Ya saben, allí están todo el día con los vasos de café en el coche y aunque sean vasos termo, con lo prácticos que son, alguien ya ha decidido que ¿por qué no tener una toma de corriente para calentarlos?














Donde las cosas funcionan. 02. La ida.

Lunes, 17 de enero del 2011




Este año hemos viajado el mismo día 31 de diciembre y lo hemos hecho vía Lisboa con la compañía TAP (Transportes Aéreos Portugueses), que sería el equivalente a Iberia en España.

Respecto a otros viajes, creo que este ha tenido muchas positivas.

- La conexión Sevilla - Lisboa - Newark me parece mucho mejor que la de Madrid o Málaga.
El aeropuerto de Lisboa está muy bien organizado y las combinaciones, al menos en nuestro caso, hicieron que no tuviéramos que esperar nada entre los dos vuelos. Más bien casi correr para cambiarnos de avión.

Además los dos vuelos eran de TAP, con lo que la facturación del equipaje en destino siempre era algo más fiable.

- La compañía TAP ha resultado ser muy agradable.
Creo que los aviones no están tan nuevos como los de Iberia pero desde luego son mejores que los de AirEuropa y similares.

El trato de la tripulación ha sido muy agradable y la comida sorprendentemente buena. Baste decir que el vuelo Sevilla-Lisboa nos dieron un desayuno y en el de Lisboa-Newark nos dieron una comida y una pequeña merienda. Y, por si fuera poco, en la comida, lo que yo tomé fue un bacalao exquisito acompañado con vino y con agua (las dos cosas). Además, al montarte, te entregan un papelito tipo boda con lo que hay para elegir en el menú.

Otro punto positivo es que el inglés portugués o el propio portugués, se entienden mejor que el inglés puro, algo interesante para los que vamos justitos de idioma.

Y también hay que destacar que, generalmente, los controladores aéreos portugueses no suelen hacer las estupideces que hacen los controladores aéreos españoles.

Pero, en cualquier caso, hacer viaje vía Lisboa me gusta más por la sencilla razón de que me gusta más Lisboa que Madrid (aunque uno no salga del aeropuerto).


- Viajar en día 31 no ha resultado ser un caos como temíamos, sino toda una ventaja.
Tanto el aeropuerto de Lisboa como el de Newark estaban muy vacíos. Especialmente el de Newark que cuando llegamos nosotros a las 15:00 (hora de USA) sólo tenía pasajeros de otro vuelo.

Eso nos permitió no esperar colas de ningún tipo: ni para recoger las maletas, ni para pasar los controles, ni para buscar nuestro transporte al hotel, ni para sacar dinero.

Yo tenía un recuerdo de Newark donde llegar al control policial de entrada era cuestión de horas. Nosotros no tardamos ni 15 minutos. Bajar por las escaleras mecánicas vacías nos provocó un extraño sentimiento de "debemos ser los últimos y todos están ya esperando el año nuevo".

Cuando fuimos a buscar nuestro transporte al hotel ya nos avisaron que no podrían dejarnos en la puerta, que el acceso a nuestro hotel ya estaba cortado por la celebración de Fin de Año en Times Square. Pero eso, lo dejamos para el siguiente capítulo.


Donde las cosas funcionan. 01.

Lunes, 17 de enero del 2011


Bandera americana

Este año he vuelto a viajar a los Estados Unidos de América (U.S.A).

Y el país, como era de esperar, no nos ha defraudado; sino todo lo contrario, nos ha vuelto a conquistar.

Hemos vuelto a ver asombrados como es un país donde las cosas funcionan.
No importa si llueve o nieva, uno puede confiar en que las cosas van a funcionar y que la gente va a hacer su trabajo.

Y es que, si hay algo que enamora sin remedio de ese país es el sentido de responsabilidad de la gente por hacer bien su trabajo.
Cómo las construcciones, públicas o privadas, no están hechas para salir del paso, sino hechas para durar.
Cómo la gente cuida las cosas y las ciudades están limpias.
Cómo cuando un político no está a la altura da la cara, lo reconoce y dice que va a hacerlo mejor.
- "We didn’t do the job you expected,"
- "I'd like the city to come out and do what they're supposed to do, stop putting the blame on other people and just get out here and do it,"

No recuerdo nunca a ningún político español reconociendo haber hecho algo algo mal. Aquí siempre lo han hecho lo mejor y lo habitual es que además busquen siempre un ejemplo de alguien que lo ha hecho todavía peor para quedar ellos bien.

Y detrás de que las cosas funcionen, lo siguiente que uno le cautiva es el saber vivir bien.
Cómo la vida allí se plantea para que sea cómoda y agradable.

Pequeños detalles que uno no entiende porqué no están extendidos aquí.
¿Por qué allí los coches son automáticos desde hace años y aquí todavía es algo de clase alta?
¿Por qué allí las casas se hacen en medio de los bosques y no talan el bosque para hacer las casas?
¿Por qué tienen tanta comida semipreparada de una calidad y con control mayores que los nuestros?

En muchos casos la respuesta está asociada a que la densidad de población es mucho menor que la de otros países europeos pero, en muchos otros casos, la respuesta no se debe ni más ni menos a que la gente tiene un sentido práctico de la vida y a que exige que las cosas se hagan bien.

El país no es perfecto, ninguno lo es. Tiene defectos por todos conocidos (y normalmente exagerados) pero, en los United States of America, detrás de los tópicos y del simple turismo, existe mucho más por descubrir.