Botas Chirucas - El buen hacer de una marca.

Domingo, 18 de julio del 2010




Hace más de 15 años, cuando tenía 16 ó 17 años compré mis primeras botas Chirucas para hacer el Camino de Santiago.

Eran unas botas sencillas, con parte de cuero y parte de nylon. Hoy en día todavía las uso a veces en el campo, donde las tengo como calzado de reserva. Me quedan estrechas porque mi pie ha crecido y los tacos de la suela están gastados. Pero las botas están ahí, perfectas.

Durante esos años tuve algún calzado más de esa marca y, a finales de 2005, compré mis segundas botas Chirucas para un viaje a Argentina en el que iba a pasar por Ushuaia.

Estas segundas, por su destino, me las recomendaron en una tienda de montaña: buen precio, suela termosellada (impermeable) y muy cómodas. Tan cómodas que luego han estado en Inglatera, en Francia, en Portugal, otra vez en Argentina (en Patagonia y en Iguazú) y en todos los veranos o salidas a campo por España.

Han aguantado tierra, lluvia, hielo, hierba, barro y arena de playa.

Curiosamente, hace un par de meses, descansando de una excursión por el Guadiamar, por lo nuevas que parecían, pensaba en cuando tendría que cambiarlas por otras. Todo el exterior estaba perfecto, ni un raspado y ni un roto; el interior parecía nuevo y sólo la suela tenía los tacos algo gastados, pero vamos, lo normal.

A la vuelta de esa misma excursión, noté que algo se me había enganchado en la suela y cuando miré descubrí que no era así, que era la propia bota. Por alguna razón, una parte de la suela se había despegado y colgaba del pie.

El trayecto de vuelta de la excursión estuvo marcado por mi sorpresa ante la casualidad de los pensamientos previos y por la tristeza de que estando "nuevas" les hubiera pasado eso a las botas y que ahora tuviera que buscar otras similares.

Además, debido a la cercanía del verano y de las posibles actividades vacacionales, era un poco fastidioso.

Dediqué unos días a buscar unas sustitutas. Mi idea, desde luego, era que también fueran Chirucas y ya estaba casi decidido a comprar el mismo modelo o uno que había visto un poco más técnico y que me había gustado, pero la duda de si con el tiempo podría sucederles algo similar me frenaba.

Las primeras duraron más de 10 años; las segundas, estando nuevas, sólo 5 ¿estará afectándoles la sociedad de consumo? ¿podría dentro unos años, estando la bota aparentemente bien, despegarse la suela de repente en un momento inapropiado?

Y esto es lo sorprendente del asunto, para quedarme tranquilo, antes de comprarme otras de la misma marca, trasladé mis dudas a calzados FAL (Chiruca). Les comenté mis impresiones y mis dudas.

Hola,

Quería comentarles que he tenido varias botas suyas, algunas las he dejado en herencia y con más de 10 años de antigüedad todavía hacen el avío de mis sobrinos.
Siempre he estado muy contento con ellas y siempre me han dejado pasar buenos momentos con el pie cómodo y bien protegido.

Sin embargo, les adjunto las fotos de unas Chiruca Hunter que compré a finales de 2005. Sólo las he usado para caminatas por monte no escarpado y en algún caso con algo de nieve.
Están perfectas en todos los sentidos, las suelas no están gastadas y el interior está impecable. Pero, en una paseo de hace un mes por un arroyo, a una de ellas se le despegó, sin más, una parte de la suela del talón.

Entiendo que las botas no están en garantía ni yo estoy buscando una compensación. Lo que me gustaría es que me comentarán porqué ha podido pasar eso cuando las suelas ni siquiera están gastadas y en otros modelos eso no ha pasado.

Quiero comprarme otras similares pero no me gustaría que me pasara lo mismo.

Es una pena que unas botas que están aparentemente nuevas tengan que dejar de usarse por algo así, además me preocupa que, sin ningún signo externo que lo indique, uno no sepa cuando puede pasarle algo así (y quedarse tirado en medio de un viaje).

Quedo a la espera de su respuesta.



Ante mi sorpresa, directamente me respondieron que las botas tenían arreglo, que se las enviara explicando el problema y que ellos las reparaban (sin coste) y me las devolvían (a portes pagados).

Hace unos días, dos semanas después del envío, he recibido de vuelta en mi casa las mismas botas con la suela completamente nueva en ambos casos (aunque sólo una de ellas estaba despegada).

Así da gusto comprar productos de una marca que, encima, con muy buena calidad, suele tener un precio menor que la media.

No puedo dejar de compartir desde aquí mi buena experiencia y alabar el buen servicio de esta marca.

Yo sí sé de qué marca voy a seguir comprando el calzado que necesite.

Un saludo.

http://www.chiruca.com/




Lluvia.

Jueves, 31 de diciembre del 2009


Hace ya muchos años, en una visita a Bilbao con mi familia, recuerdo como desde una Wolsvagen Caravelle, parados en un semáforo, dijimos todos "¡Ahí alante está lloviendo!". Y, efectivamente, se veía en la calle llover frente a nosotros, cincuenta metros más adelante.

Hoy me ha sucedido algo similar pero más impactante.

He salido del trabajo a las dos y cuarto. Tras varios días de lluvia continua como si esto fuera Galicia, se veían claros y sol, aunque predominando las nubes. Me he montado en el coche, no llovía nada y se podía predecir una buena tarde.

Un minuto después, al momento de empezar a andar en el coche, al girar todavía despacio en una calle estrecha y corta, sólo he tenido un segundo para preguntarme ¿qué está pasando ahí alante? No me ha dado tiempo a más. Una masa de agua que estaba avanzando hacia mí, ha llegado y me ha hecho tener que poner el parabrisas a máxima velocidad.

Todo ha sido muy rápido, pero he tenido tiempo de ver como el suelo a diez metros mía se iba mojando con los enormes goterones hasta caer de golpe sobre el capó, el techo del coche y el resto de la calle detrás mía.

En la visita a Bilbao, la lluvia se veía, pero estaba allí quieta, bajo la nube, parada. Hoy, por un momento, la he visto avanzar hacia mí, sin remedio, y eso ha hecho más presente su magnitud.

Uno podía mirar atrás y ver como la gente que iba andando no iba a tener tiempo de abrir sus paraguas, se iban a mojar. Delante mía llovía y en el retrovisor todo estaba seco.

Cualquiera diría que se estaba haciendo la limpieza para el año nuevo.

Saludos a todos y mis mejores deseos para el año 2010.



París, París...

Viernes, 2 de octubre del 2009




Este verano por fin me tocó conocer París, la capital de Europa, la competencia de Nueva York. La ciudad a la que todo el mundo criticaba mis reticencias por visitarla.

Ahora ya he ido, ya puedo opinar... con conocimiento.

París está bien. París, como centro cultural, creo que es inmejorable y ciertamente tiene muchos sitios bonitos y miles de cosas que ver pero no, no me parece: maravillosa, ni grandiosa, ni el sitio que uno no se puede perder (a no ser que sea para poder hablar de ella sin que le critiquen a uno por no conocerla).

A parte claro está, que está llena de franceses, algo que, para un paleto arcaico como yo, resulta incómodo. Por no hablar de que cuando no hay franceses es casi peor, dada la cantidad de turistas (que no extranjeros) que circulan por allí.

Lo que más me gustó, la Torre Eiffel de noche y su vista desde la Plaza de Trocadero.

Lo que más me decepcionó, lo chica que es la Torre Eiffel. Sí, chica, comparado con lo que yo me esperaba. Yo esperaba un auténtico mastodonte, algo grandioso y descomunal que me hiciese sentir pequeño. Nada de eso. Es muy bonita de noche, pero si te quieres sentir pequeño ponte debajo de cualquier rascacielos mediano de Nueva York.

Como cosas curiosas y menos típicas: las catacumbas, realmente impactantes; y los jardines de Boulonge, verdaderamente un bonito bosque en la ciudad.


Como comparaciones odiosas:

- Que por el centro de París lo que más hay son turistas y franceses que viven de ellos, pero pocos que hagan su vida allí. Mientras que en Londres, por ejemplo, hay turistas, pero también hay mucha gente autóctona o extrajera haciendo su vida allí.

- Y que todo está muy separado, porque París es muy grande; mientras que Lisboa o Praga, ciudades que también tienen mucho encanto y mucha historia, tienen todo más juntito. Aunque para hacer justicia hay que decir que desde luego ninguna de esas ciudades tiene tantísimos monumentos tan bien pensados y diseñados como París.

Y si hablamos de precios y de cercanía... un fin de semana en Lisboa, es la mar de agradable, relajante y encantador y está a un tiro de piedra.

Saludos.











Plan E ¿de qué sirve darle tanta publicidad?

Jueves, 13 de agosto del 2009





En estas vacaciones no he pasado por ni un sólo pueblo o aldea, por pequeño que sea, en el que no haya visto al menos un cartel de Plan E del gobierno.

Consultando un poco (http://es.wikipedia.org/wiki/Ciudades_espa%C3%B1olas), veo que en España hay 8.112 municipios. Considerando que a veces un municipio engloba a varias poblaciones (no todas las poblaciones tienen ayuntamiento), considerando que sólo en los más pequeños he visto un sólo cartel y considerando que en casi todas las ciudades hay un montón de carteles; no me parece nada excesivo estimar que debe haber al menos 5 carteles por municipio.

Si además estimamos un precio de 1.000 euros por cartel para su impresión, andamiaje, cimientos, mano de obra para colocarlo, etc.

Me salen estas cuentas: 8.112 x 5 x 1.000 = 40.560.000. Es decir, más de cuarenta millones de euros sólo en carteles.

Ojalá me esté equivocando en algo pero, como este sea el nivel de derroche de una campaña destinada a incentivar la economía, no quiero ni pensar en el dinero que se debe estar malgastando en el total de la campaña.

Y, en cualquier caso ¿porque hay que gastarse dinero público, aunque sea menos de lo que me salen con esas cuentas, en dar publicidad a la procedencia de esas obras? ¿no habría que ahorrar?.

Saludos.




Vacaciones en Sagres

Domingo, 23 de septiembre del 2007

Hace ya un mes que volví de un pequeño periodo de descanso en Portugal, en la todavía poco turística zona de Sagres.

No hay mucho que contar: no hay masificación, hay playa, hay costa, hay montaña, hay tranquilidad, sol un día, viento otros y se está bastante a gusto.

Cuelgo un par de fotos que dan fe de que allí no se está mal y de que allí todavía no lo hemos destrozado todo.






Saludos,