Teatro
Ayer tuve la suerte de asistir a la obra de teatro "Solas", la misma de la película. Hacía mucho tiempo que no iba a obras o salas que no fueran "alternativas" y, me encantó.
No solo es que tuviera suerte y que la obra fuera estupenda, es que además noté una diferencia importante con el público de otros actos: la gente estuvo callada, muy callada, todo el tiempo. Y eso es lo correcto, pero por ser lo correcto no tendría por qué ser lo real, y en este caso lo fue. Hacía tiempo que no veía tanta gente junta, sentados incómodamente, sin restichar, ni hablar, tosiendo muy bajo y encogidos por el drama.
Se nota que me estaba acostumbrando a la vulgaridad (con todos mis respetos) del cine y siempre viene bien darse cuenta de esas cosas.
Eso sí, me gustaría comentar que me parece fatal que las butacas sean mucho peor que las de muchos cines (que ya son malas algunas). No le veo sentido. Tiene qure haber de todo, salas caras y baratas, bien. Pero es que resulta que entre las butacas del Teatro Central o la Maestranza no se ve reflejada la diferencia de precio que existe con la Imperdible o la Sala Cero. Y por supuesto todas ellas son infinitamente peores que las del cine Nervión.
Ahora que ya he publicado algo nuevo, solo para este sitio, hago firme propósito de inaugurar en breve la categoría de Alcalde.
Saludos a todos,
Mi agradecimiento a Jose (no le llamamos José) por su grata cesión de entrada y pareja. Mi agradecimiento a Laura por el rato pasado, un placer.



