Felicidad, libertad y muerte.

Domingo 2004-07-16 2,30

A raíz de una conversación con M. y MJ.

Sobre la felicidad, la libertad y la muerte.
(Casi un alegato a la eutanasia.)
(Retocado del original)

Puedo imaginarme perfectamente (y que me perdonen los que saben con certeza lo que es) como debe sentirse un tetrapléjico, una persona incapacitada de toda forma de movilidad. Y con esa certeza expreso aquí, ahora, que, si se diera el caso, estoy convencido de que trataría de acabar con mi vida de forma voluntaria y sin involucrar a nadie. Y lo digo ahora para que no guardéis entonces ningún tipo de resentimiento ni sentimiento de culpa, si no de felicidad. Y digo de felicidad porque en el tiempo en que viví fui una persona profundamente feliz, con mis tiempos de tristeza, sí, pero profundamente feliz. Sobre todo últimamente, porque, la felicidad, también se aprende. La felicidad es algo que puede sentirse pero también encontrarse. Algunos tienen la suerte de hallarla en el camino y otros deben buscarla, pero todo el que quiera puede encontrarla y eso hice yo. Y eso es lo que hay que recordar.

Buscar la felicidad es fácil, solo es necesario valorar las cosas que se tienen. La infelicidad viene producida por el deseo de cosas que no tenemos y que, por lo general, no son en absoluto necesarias. Es más, si no supiéramos de la existencia de esas cosas que deseamos nuestra vida seguiría igual pero, por alguna razón, nos empeñamos en querer tenerlas. Debemos razonarlo y aceptarlo. Esto no significa que no debamos tener ambiciones para el futuro, significa que debemos ser dueños de nuestras ambiciones y no dejar que nos posean. Hay que alegrarse por lo que se consigue pero no entristecerse por lo que no se tiene, ni siquiera por lo que se pierde. Y siempre hay que acordarse de que lo que se tiene es mucho más de lo que tienen otros que también son felices.

Después de ver lo afortunado que era en todos los sentidos tomé esta decisión, plenamente consciente: no quiero vivir impedido.
Ahora vosotros debéis aceptarla y seguir vuestro camino con alegría, como he hecho yo con el mío. Olvidando la tristeza del fin y recordando la felicidad vivida.

Referencias

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Comentarios

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  1. esther says:

    Si no hay que entristecerse por lo perdido, valorar lo que sí se tiene y ser felices así, por qué querer la muerte por la perdida de la movilidad? por qué no valorar las otras cosas positivas que tienes?

  2. Darío says:

    Que bueno, eres la única que me he hecho la pregunta correcta.
    Tendré que colgar el documento completo para que me entiendas porque es cierto que falta un detalle importante.
    Me alegro que hayas sido tu.
    Ta pronto.

  3. LAURA says:

    Al margen de la cuestión de interrumpir la vida o no si se está impedido, me quedo con el concepto de felicidad, que siempre está a nuestro alcance, pero hay que abrir los ojos y valorar lo que ya se tiene. A mi me ha costado eso mucho trabajo, porque siempre he tenido todo para ser feliz pero me obsesionaba con lo que me faltaba y me ahogaba en un baso de agua. Como nos complicamos la vida a veces...


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