Sábado, 28 de mayo del 2005
Si yo fuera alcalde contrataría a mis amigos y conocidos, y les daría puestos de resposabilidad de libre elección.

Pero estoy diciendo "a mis amigos y conocidos" no a "todos mis amigos y conocidos". Eso significa que solo delegaré, cuando pueda porque el cargo así lo permita y sea de elección directa, en personas que ya conozco y en cuya valía y capacidad confio. Y creo que es lo normal. Si el pueblo, el resto de la gente, ha decidido que les gustan las cosas que tu propones ¿qué vas a hacer? dejar en manos de desconocidos tus proyectos... ni hablar.

Existen muchos amigos con los cuales uno se lo pasa bien, son de confianza y son buenas personas, pero eso no debe mezclarse con el trabajo o la responsabilidad. A algunos de mis amigos o conocidos jamás les daría un cargo, porque no me gusta su forma de trabajar, porque no los veo capacitados o porque piensan distinto (y el proyecto elegido ha sido el mío no el suyo) y eso no significa que debamos dejar de ser amigos, y si les falta dinero se lo doy del mío no de todo el mundo.

Así que no se lleven las manos a la cabeza, creo que soy mucho más honesto que otros políticos que hacen los mismo pero sin cumplir esa pequeña, pero importante, distinción.

Y les digo más, ya sé a quién pondría en asuntos sociales, en sanidad, a medias en urbanismo, en deportes, existen algunos candidatos para educación, tengo casi repartido medioambiente y limpieza pública, está claro a quién quiero en administración, no tendría duda de a quién querría en justicia, ciencia-investigación y desarrollo lo veo casi claro, y tendría que pensar en a quién delegar industria, turismo, seguridad y el resto de áreas que me falten.

Y además también tengo muy claro que las personas son humanas y fallan pero eso no está reñido con dimitir o cesar. Que alguien se equivoque, lo reconozca y deje su cargo para que otro intente hacerlo mejor es algo que en España está mal visto y eso debe acabarse. Hay que alabar a aquellos que lo intentan y no menospreciarlos por desistir, o por ser cesados, si no todo lo contrario. Reconocer un fracaso no es ser un fracasado ni eso es ninguna catastrofe.

Por otro lado habría que depurar la administración y hacerla mucho más transparente. Eso ya no es un problema de Sevilla es un problema de toda España.

¿Qué es eso de los interinos "de por vida"? ¿qué es eso de las empresas públicas que hacen compentencia desleal a las privadas llámense Dapp o Egmasa? ¿cómo es posible que la gente trabaje allí como si fueran funcionarios pero no hayan aprobado oposiciones?

En resumne que sí, que contrataría, cuando pudiera, a gente que ya conozco pero solo cuando a mi me pareciese bien, no por compromiso y no para siempre. Y a todos ellos se le exigiría que hicieran lo mismo.

No creo que sea nada malo asumir la realidad. Y desde luego no creo que nadie de los que me conoce dude de que tengo suficiente poca mano izquierda para cumplir lo que digo sin problemas.

Saludos a todos futuros lectores... perdón electores.


P.D.: creo que con esto cumplo mi compromiso de inaugurar esta sección antes del mes prometido.

Trabajar duro...

Martes, 24 de mayo del 2005
Muchas veces veo en las entrevistas a los altos ejecutivos y hombres de negocios, o incluso a los políticos, como hablan de los duro que trabajan para conseguir lo que son. Cómo trabajan doce y catorce horas cada día y como eso es una barbaridad.

Pero sinceramente yo creo que ellos cuentan mal. Yo creo que ellos hablan del tiempo que trabajan desde que salen de su casa hasta que vuelven por la noche. Incluyendo por tanto las horas de comidas y desplazamientos. Yo no, yo cuento las horas que hago algo de verdad sin tránsitos, ni desayunos ni comidas y aún así me sale una pequeña barbaridad.

Desde el 18 de Abril hasta el sábado 14 de Mayo he trabajado 66 horas extraodinarias. 66 horas que son equiparables a 8 jornadas normales de trabajo de 8 horas cada una. Más de una semana "extra" en un solo mes. Eso creo que está muy bien, y no me pesa porque (en estos casos yo no tengo abuela) y sé que mi capacidad de trabajo es enorme.

Pero es que además se da la circunstancia de que yo no solo trabajo mis ocho horas diarias. Realmente yo trabajo de 8 a 3 de la tarde y luego voy a un máster de 6 a 10 de la noche, de lunes aviernes. Lo cual hace que los días normales no bajen de las diez horas y media si quitamos media del desayuno/descanso. Suménle a eso el desplazamiento y la comida y no quiten el desayuno y luego me cuentan cuanto sale.
Y cuando hayan terminado añadimos en este mes las horitas extra que, claro, han salido de los fines de semana, cuatro en total, trabajando uno o los dos días hasta la noche. Y de los días que por lo que sea he tenido la tarde "libre" y la he dedicado a trabajar. Como decía mi madre un lunes (con no poca gracia por cierto) -menos mal que hoy es lunes y podrás descansar algo...- después de haber estado todo el fin de semana encerrado en la oficina.

Llevando ese ritmo de vida cada cosa ociosa es cansancio, cada salida nocturna se siente, de nadar de tres y media a cinco y comer a las cinco y cuarto como hacía antes ni hablamos. Y de mudarse de casa menos...

Menos mal que ya todo a vuelto a la normalidad del trabajador "normal" y ahora puedo volver a escribir por aquí y hacer otras cosas. Encualquier caso no me pesa, en serio, me siento muy contento con lo realizado, debe ser una especie de adicción. Pero eso sí no me toquen los mismísimos señores ejecutivos contando lo que trabajan ustedes porque dudo que tengan idea realmente de lo que eso significa. Si quieren justificarse lo que les pagan búsquense otra excusa por favor, no ofendan al trabajador español y no se les ocurra compararlo con los extrajeros (ya sean americanos, ingleses o alemanes)... les aseguro que saldrán perdiendo.